En la Fundación M3D fabricábamos prótesis bajo un principio que lo cambiaba todo: hazlo tú mismo.
La persona no era un paciente pasivo que recibía una pieza terminada. Participaba de la creación de su propia prótesis — elegía, intervenía, se apropiaba de ella.
Esa cercanía con el hacer es lo que devuelve la autonomía y la dignidad. Lo que creas tú, te pertenece.
Pasamos del conocimiento a la acción: creas, compartes y monetizas lo que haces con IA.